miércoles, 13 de agosto de 2008

El Peregrino

Luego de estar en lo profundo del abismo enredado en las más intrincadas redes de la pasión, cuando el ser auto destruye su existir hasta haber recogido sus lágrimas de la arena para llorarlas otra vez, pendiente pasado, el se confundió en el laberinto de la incertidumbre, ese momento en el que no supo hacia donde dirigir sus pasos y sus ojos se nublaron tanto que no pudo distinguir donde es adelante o atrás. Se dispone ahora refrescar su corazón para poder admirar la belleza de la creación y cultivar en su alma la bienaventuranza y los mejores deseos para la existencia de todo nuevo ser que se encuentre en el camino.

Un ser que se mueve en el terreno de la liberación, ha dejado atrás el pasado duro que lo ha cargado de aprendizaje, siempre con la consigna de encontrar nuevos saberes, continuara por el camino que ahora se ofrece frente a sus ojos, entendiendo que mas allá, en el horizonte, se encuentra la luz de vida que lo ayuda siempre a ponerse de pie casi como si fuera un pilar del mundo, busca en la acción el sanar las heridas que un pasado se encargo de entregar, reconocer sus cicatrices en cada paso que da y mirar hacia delante para continuar la historia de su vida esa que se escribe en su piel, no tiene la seguridad si es que estará exenta de nuevos dolores pero ya no tiene el temor que en tiempos pretéritos intento hacer de el su esclavo, ahora medida aparezcan (los dolores) sabrá enfrentar con tranquilidad y esmero pues su cuerpo ya contiene la sabiduría de lo vivenciado.

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